60 años de historia, vocación y legado

El Instituto de Enseñanza Privada Juan XXIII nace del sueño y la profunda vocación educativa de su fundador, Carlos Alberto Mazzolli, quien inició este camino con una convicción clara: educar es sembrar futuro y construir comunidad.
Los primeros pasos se dieron con la apertura del nivel primario, que fue creciendo gracias al compromiso constante y la mirada visionaria de su fundador. Cada avance fue fruto del esfuerzo, la dedicación y una fuerte vocación de servicio hacia las familias.
Una de las anécdotas más significativas que forman parte de la identidad del instituto remonta a los días en que aún no existía el jardín de infantes. Una noche, Carlos compartió con su esposa, María Angélica Cabrera, una preocupación que marcaría el rumbo de la institución:
«Estamos perdiendo educación, porque no tenemos jardín de infantes.»
Ante la pregunta de dónde podría abrirse, su respuesta fue firme y decidida: “Acá, en casa.”
y así comenzó una nueva etapa. La familia tomó una decisión que refleja el espíritu con el que nació la escuela: mudarse para transformar su propio hogar en el espacio donde abrir el nivel inicial. Durante ese tiempo convivieron juntos Carlos, María Angélica, sus hijas y los padres de María Angélica, demostrando que el crecimiento educativo fue también un proyecto profundamente familiar, construido con esfuerzo compartido y convicción.
Tras el fallecimiento del fundador, la institución atravesó un momento decisivo. En ese entonces, María Angélica Cabrera, quien ya se desempeñaba como directora del nivel primario, asumió con fortaleza y compromiso la continuidad del proyecto educativo, manteniendo vivo el sueño iniciado junto a Carlos. A su lado, sus hijas Desiree Evangelina Mazzolli Cabrera y Denise Giselle Mazzolli Cabrera acompañaron y fortalecieron este camino.
Con el paso del tiempo y fruto de ese trabajo incansable, se logró la apertura del nivel secundario, consolidando una propuesta educativa integral y ampliando el horizonte formativo para nuevas generaciones. Luego de este gran paso, y como resultado del crecimiento sostenido y el esfuerzo colectivo, la institución alcanzó otro hito fundamental: la creación de su propio campo de deportes, un espacio pensado para el desarrollo integral de los alumnos, donde el aprendizaje también se vive a través del movimiento, el compañerismo y los valores del deporte.
Hoy, al cumplirse 60 años de historia, el instituto honra la memoria de quienes marcaron su camino, especialmente la querida Desiree Evangelina Mazzolli Cabrera (1976–2022), cuyo legado continúa presente en cada proyecto y en cada generación de alumnos.
Actualmente, la conducción sigue en manos de María Angélica Cabrera junto a Denise Giselle Mazzolli Cabrera, y cuenta además con el valioso acompañamiento de Abril María Victoria Ramos Mazzolli, hija de Desiree, quien poco a poco comienza a insertarse en el mundo educativo, representando la continuidad de una historia familiar profundamente ligada a la enseñanza y al compromiso con las nuevas generaciones.
Porque desde el primer día, todo fue y sigue siendo por la educación. Carlos y quienes continuaron su legado comparten una convicción profunda: la única manera de construir un futuro mejor es a través de una educación de excelencia, capaz de formar personas, inspirar sueños y transformar realidades.